“Conduciendo a través del infierno” Antología Breve de Charles Bukowski

Charles Bukowski

Conduciendo a través del infierno

Antología Breve

 Selección y estudio preliminar de:
Luis Perozo Cervantes

 Traducción:
Federico Ludueña

Estudio Preliminar:

Compartiendo copas de vida con Charles Bukowski
por Luis Perozo Cervantes

 

El mejor interprete de Bukowski: Charles Bukowski. Biografía

 

Podríamos presumir que un militar estadounidense llamado Henry Bukowski, pasando por algún territorio alemán, en el transcurso de 1919, se encontró con la figura femenina, amorosa, buena madre, alcahueta, que el 16 de agosto de 1920 parió la incorruptible esencia de Henry Charles Bukowski, quien luego suprimiría el nombre de su odiado padre, para hacerse llamar Charles Bukowski.

Mi madre dio un grito cuando me abrió la puerta: — ¡Hijo! ¿Eres tú, hijo… tu dormitorio está siempre esperándote…”

 

La cándida madre de Bukowski, Katherine Fett, casada con el obstinado militar, junto a su pequeño hijo, se trasladaría al estado norteamericano de California en el año 1922. Allí, en el ambiente familiar más destrozado que escritor alguno viviera, crecería envuelto en la infelicidad, privado de las morisquetas de la infancia y los gratos momentos, recibiendo constantes tundas de su alcoholizado padre, viendo como golpeaba su madre, en un estado convulsionante, asquerosamente racista, con marcadas diferencias sociales. Entonces, nuestro Charles, encontraría refugio en sus primeros años de juventud entre las nobles letras de E. Hemingway, D. H. Lawrence, E. E. Cummings, y su admirado Fedor Dostoievshy.

“leí los apuntes del subsuelo de
Dostoievsky
en una biblioteca de El Paso
después de pasar la noche
en un banco de la plaza
durante una tormenta de
arena.
cuando terminé ese libro
supe que me tenía una largo
camino como
escritor.”

Y junto a las cadenciosas lecturas de los ahora clásicos estadounidenses, también se alimentaba el alma con la tersura del buen vino barato, o el insoportable sabor a cucaracha que tiene un güisqui de mala etiqueta. Conoció el alcohol, que junto a la literatura serían los pilares que mantendrían su cuerpo atado a la vida durante 73 años.

Empezaría a escribir a los 35 años, y publicaría su primer relato en 1944. Dice de su vida, el crítico Javier Memba: “Fue entonces, con los complejos de sus primeros años, cuando se formaron las obsesiones que con el tiempo habrían de ser su materia literaria. A buen seguro, el alcoholismo fue resultado de unos primeros tragos bebidos para superar la timidez, en tanto que el frenesí sexual debió de ser consecuencia de los deseos reprimidos. Su vida será idéntica a la de tantos perdedores de Los Ángeles, excepto en una cosa: Bukowski es un lector empedernido”. Estas aseveraciones, aunque tajantes y condenables, nos muestras una perspectiva de la influencia que pudo tener su proceso de vida en el desarrollo de su obra; ésta no exenta de elementos claves de su vida, pero a la que debemos dar votos de confianza al considerar que Bukowski fue un creador que desarrollo como ambiente narrativo para sus ficciones la situación underground de la sociedad norteamericana del segundo y tercer tercio del siglo pasado.

Autor de un grueso número de libros de poesía y novelas, Bukowski se convirtió en uno de los autores más conocidos y leídos de la lengua anglosajona del siglo XX, y de la misma forma, en el más imitado, por su maravilloso talento para hacer de lo común y cotidiano, un elemento poético de altura. Entre sus novelas más importantes se destacan Post Office (1971), Factotum (1975), Women (1978), Ham on Rye (1982), Hollywood (1989) y Pulp (1994) y los poemarios Run with the hunted (1962), Mockingbird wish me luck (1972), Play the piano drunk / like a percussion instrument / until the fingers begin to bleed a bit (1979), You get so alone at times that it just make sense (1986), Last night on Earth poems (1992), Bone Palace Ballet (1997), What matters most is how well you walk through the fire (1999) y Open all night (2000), además de varios volúmenes de cuentos, cartas y diarios personales.

Fue cartero de profesión, hasta que decidió dejar el correo y dedicarse enteramente a la literatura, como muestra de su condición de poeta, y su constante oficio de escritor. La muerte lo sorprende en San Pedro, California, el 9 de marzo de 1994.

La poesía de Charles Bukowski: Sentido poético de la cotidianidad.

Cuando nos toca hablar de poesía nos encontramos en el enredo más grande de la historia. No sabemos a quién obedecer: si a los Críticos y teóricos, o a nuestra empañada intuición. Al conocer la obra de Bukowski muchos se resisten a catalogarla como poesía. Ellos, en el fondo, sienten el corazón palpitante del poema, pero no lo aprecian por el millón de parafernalias teóricas Octavio Pacianas, Bachelardianas o tal vez de otro francés atravesado, de mala traducción, que consiguieron por azares en el remate de libros. Lo cierto es que nadie logra superar a la intuición. Ni estructuralistas cientifizoides, ni semiólogos de la nueva crítica, ni siquiera los metafísicos, que mientan a la intuición como uno de sus atributos. Nadie. Por ejemplo, es imposible detener la venta de los libros Pablo Coelho; por más campaña de concienciación que se realice, la gente en la calle siente que en esa literatura hay algo. ¿Ese algo es de Cohelo? Esa es una pregunta para tesis pero, oriental o dictado de un buhonero, tiene algo en sus textos que lo hace atractivo. Lograr ver ese algo podría llamarse intuición.

En Bukowski, —sin intenciones de comparar— se presenta un problema semejante. Debido a que no existe — y ojala no exista nunca— un concepto concreto de poesía, los lectores incrédulos — por así llamar a los escasos de entendimiento— no consiguen catalogar —en ese ridículo afán de catalogar y ser catalogados—, la extensa obra de Charles Bukowski. Uno de los problemas es ese: No es la obra de un día. Se enfrentan a una obra y un estilo que tardo por lo menos una vida en madurarse. En cuajar sus pasos bajos, en medir con un preciso nivel la linealidad de su universo, el caos de su cosmos ficticio. Porque si hay algo que no se puede dudar en Bukowski es su fiel oficio de escritor. Oficio lujurioso, pero consecuente y firme. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar una obra por las buenas acciones de su autor? No creo que Dios reprendiera a Rimbaud por remover las fibras de un romanticismo soso, quizás por alguna otra injuria sobre su carnalidad, pero no por su trascendencia literaria. Y si los cristianos creen — y son mayoría en este banco de tierra llamado América— que Dios es el único capaz de juzgar, ¿por qué nosotros putrefactos mortales pretendemos hacer hoguera con la carne rancia de un genio?

 

como una flor en la lluvia

me corté la uña del dedo mayor
de la mano derecha
muy corta
y empecé a frotarle el coño
mientras ella estaba sentada en la cama
su espalda enhiesta
poniéndose crema en los brazos
la cara
y los pechos
después del baño
entonces encendió un cigarrillo:
<<No dejes que te descorazonen>>…”

Los elementos de su poesía. Usuales. Poco usuales. Podría decirse elementos usualmente no poéticos. Bueno. ¿Qué es lo poético? Respondamos con negaciones: Lo que es no poético — respuesta típica de Cantinflas o cualquiera de esas personas que no dicen nada con muchas palabras—, Lo que no es bello, lo que no es estético, lo no da placer: . ¿acaso podemos hacer afirmaciones más abstractas?. ¿Qué es lo no poético? Y en contraposición ¿hasta donde llega lo poético?.

Los límites de la poesía son los mismos que corresponden a los sentidos, los límites de la sensación. ¿Qué nos hace sentir? Todo aquello que sea capaz de producir reacciones. La sensación es una reacción ante una causa. En lo poético existe un tacto especial a esos sentidos comunes: La sensibilidad, que podrías adjetivar poética o arbitrariamente literaria, aunque de preferencia sin tantos adornos, para evitarnos la desgracia de convertir nuestro don en un simple epíteto de la utopía. “empecé a frotarle el coño”. ¡VULGAR!… pero tan sencillo y bien alineado. ¿Es vulgar un hombre que se saca los mocos? ¿Decir mocos es vulgar? ¿El hecho de sacarse los mocos no puede producir placer porque sería sádico?, ¿hasta fetiche narisistico? Imagínense a alguien que no se saque los mocos, aunque sea en baño, reprimiendo sus deseos de sacarse un grueso gránulo pegajoso de mucosidad. ¿Qué es vulgar? ¿Acaso una prostituta es vulgar? La mujer sale a la calle a mantener a sus hijos y ¿es vulgar.? tan vulgar como el obrero que le paga para aliviar la carga: ciento veinte sacos de cemento al hombro. ¡ay! Y cuando se daña el trompo. a trabajar, fatigado, la mujer en casa de la suegra, los hijos lo conocen por fotografía. Un hombre vulgar, una prostituta vulgar, un búlgaro excitado. todos sacándose los mocos en un café de Maracaibo mientras los estudiantes de letras que se quieren cambiar a comunicación social, hablan de su monodinámicos problemas adolescentes. Entonces ¿rascar un coño no puede ser poético?.

Estas preguntas, que pueden parecer disonantes caben la cosmovisión Bukowskiana de la cotidianidad. El suceso común que asalta los ojos del poeta y lo obliga a transcribir la poesía del instante urbano. Eso puede ser Bukowski, un rapsoda fugitivo que en un proceso infinito de viajes y herrumbre, se pierde y deja de pertenecer al cosmos, lo mira y descubre que puede volver a él a través de la escritura, que puede disfrutar de los vicios del mundo y regresar tambaleándose al portal de los poetas.

Se abre el horizonte de la creación cuando en los textos de Bukowski se utilizan objetos comunes para hacerlo poseedores de cargas poéticas:

 

“…El orinal es una roca impiadosa
una broma horrible
porque nadie quiere arrastrar tu cuerpo
desfalleciente
hasta el baño…”

Entonces, quien es Bukowski, un observador omnipresente que tiene la misión de esclarecer la realidad poética inmensa en nuestro derredor; o un borracho alucinógeno que recuerda las lecciones existencialistas Sartre y el absurdo de Camus. Lo cierto es que el poder perceptivo de Charles B. se hace presente cada uno de sus géneros, veamos este fragmento narrativo de su novela Factotum:

“De repente la habitación se llenó de luz. Hubo un traque y un rugido. Un puente del metro pasaba a la altura de mi habitación. Un convoy se había parado allí. Observe un manojo de caras neoyorquinas que me observaban. El tren arrancó y se alejó. Volvió la oscuridad. Entonces la habitación volvió a llenarse de luz. De nuevo contemple los rostros escalofriantes. Era como una visión del infierno repetida una y otra vez. Cada nueva vagonada de rostros era más horrible, demente y cruel que la anterior.”

¿Acaso esta descripción no es la evidencia del tacto sublime con que Charles Bukowski percibe lo cotidiano? ¿Es una conciencia estética de lo común? O más bien ¿una reforma a los sentidos ya impuestos? ¿Es experimentación o burda burlar a los sistemas? ¿Propuso un nuevo patrón? Realmente no lo sabremos con certeza, pero Bukowski tiene un poco de todas las preguntas anteriores. No se disuelve en la figura grotesca de la realidad, la interioriza y poetiza. Le da sentido poético a lo común. De resto, cualquier alegato que queramos añadirle a Bukowski serán epítetos perdidos en el eco fúnebre de su historia, porque lo único que se mantiene unísono y perenne de él, es su propio cuerpo, vida, esencia y creación en las palabras que integran su extensa y magnifica obra, autocrítica de sí y de su proceso. Dejamos un breve antología de sus textos para que los amigo lectores inicien una búsqueda que ojala jamás tenga fin ni lectura única.

 

Luis Perozo Cervantes
Junio 2008


Selección poética de Charles Bokowski

Conduciendo a través del infierno.

 

la palabra
estuvo Auden, no recuerdo en qué
pequeña habitación lo leí
por primera vez
y estuvo Spender y no sé
en qué pequeña habitación
tampoco
estuvo Ezra
y recuerdo esa habitación,
tenía una ventana rota
por la que entraban las moscas.
era en Los Ángeles
y la mujer me dijo,
<<¡Dios, estás leyendo esos Cantos
de nuevo!>>
a ella le gustaba e. e. cummings,
decía que era muy bueno
y tenía
razón.

recuerdo cuando leí a Turguenev.
recién había salido de una gran borrachera
y estaba viviendo
solo
me pareció un hijo de puta
sutil y divertido.

a Hemingway lo leía en todos lados,
a veces demasiado
y me hacía sentir valiente
y duro
hasta que un día
se volvió frío para mí,
peor que eso,
Ermie se puso
irritante.

mi período Jeffers fue en algún momento
en los Ángeles, en alguna habitación,
en algún trabajo,
la mujer estaba de vuelta
y dijo,
<<Jesús, ¿cómo puedes leer eso?>>
una vez, cuando ella no estaba,
encontré muchas revistas
debajo de la cama
las agarré
y descubrí que eran crímenes
sobre todo mujeres que eran
torturadas, violadas,
desmembradas,
con fotos perversas
en blanco
y negro.
esas cosas no eran para
mí.

mi primer encuentro con Henry
Miller fue en un autobús
a través de Arizona.
él era grande cuando hablaba de
la realidad
pero cuando filosofaba
se ponía etéreo
y tan seco y aburrido como
el paisaje de Arizona.
lo abandoné en el baño
de hombres de un bar
en la ruta.

conseguí el Viaje de Celine
y lo leí todos de una vez
mientras comía galletitas en la cama.
leía, comía galletitas y leía, leía,
me reía fuerte,
pensando, por fin encontré un hombre
que escribe mejor que
yo.
terminé el libro y bebí
mucho agua.
las galletitas se hincharon
dentro de mí
y tuve el peor dolor de estómago
de mi vida.

estaba viviendo con mi primera
esposa.
ella trabajaba para el departamento
de policía de Los Ángeles.
y cuando llegó me encontró
doblado en dos y
quejándome.

<<oh, ¿qué te ha pasado?>>

<<¡acabo de leer al escritor
más grande del
mundo!>>

<<¿Pero no eras tú?>>

<<ahora soy el segundo, nena…>>

leí los Apuntes del subsuelo de
Dostoievsky
en una biblioteca de El Paso
después de pasar la noche
en un banco de la plaza
durante una tormenta de
arena.
cuando terminé ese libro
supe que tenía un largo
camino como
escritor.

no sé dónde leí a
T. S. Eliot.
me hizo una abolladura chiquita
que después desapareció.

hubo muchas habitaciones,
muchos libros,
D. H. Lawrence, Gorky,
A. Huxley, Sherwood
Anderson, Sinclair Lewis,
James Thurber, Dos Passos,
etc.
Kafka.
Schopenhauer, Nietzsche,
Rabelais.
Hamsun.

cuando era joven
trabajaba en el correo,
por la noche iba a los
bares,
después volvía a la pensión,
me metía en la cama
y leía los libros.
siempre tenía tres o cuatro en la cama
(¡que hombre!)
y enseguida me dormía.

mi casera me decía,
<<usted lee esos libros en la cama
y a la hora se le resbalan de las manos
y caen al piso. ¡nos tiene a todos despiertos!>>

(yo vivía en el tercer piso)

qué días y noches eran
aquéllos.

ahora no puedo leer más,
ni siquiera el diario.
y, por supuesto, no puedo ver
la televisión, excepto el boxeo.
escucho algunas noticias
por la radio
mientras conduzco y espero
el informe del tráfico.

pero, ya saben, mi
vida como bibliófilo
quizá me haya apartado de
matar a alguien
incluido
yo mismo.
me mantuvo lejos de convertirme
en industrial.
me permitió soportar algunas
mujeres
que la mayoría de los hombres
no hubiera soportado.
me dio espacio, una
pausa
me ayudó a escribir
esto.

(en esta habitación,
que es como las otras)

para algún joven
que quizás
ahora
está necesitando reírse
de las
imposibilidades
que siempre hay aquí
y que habrá todavía
cuando nos hayamos
ido.


el infierno es un lugar solitario
él tenía 65 y su esposa, que tenía 66,
padecía el mal de Alzheimer.

él sufría de cáncer de boca.
hubo
operaciones,
tratamientos
de rayos
que debilitaron los huesos
de su mandíbula
y ahora tenía algunos alambres.

diariamente él le cambiaba
los pañales a su esposa
como a un
bebé.

incapaz de conducir
en esas condiciones
él tenía que tomar un taxi
hasta el hospital,
y como no podía hablar bien,
escribía las indicaciones.

en su última visita
le informaron
que habría otra
operación: un poco más
de la mejilla izquierda
y un poco más
de lengua.

cuando volvió
le cambió los pañales
a su esposa
encendió la televisión
miró el informativo
de la noche
entonces fue al dormitorio
agarró el revólver
lo puso contra la sien de ella
disparó.

ella cayó
hacia la izquierda,
él se sentó en el
sofá
se puso el revólver en la boca
y tiró del gatillo.

los disparos no despertaron
a los vecinos.

más tarde
los ruidos de la televisión
si lo hicieron.

alguien llegó, empujó
la puerta abierta, los
vio:

pronto llegó la policía y
desplegaron su rutina,
encontraron algunas cosas:
una cuenta de banco
cerrada y
un talonario
con un balance de
1,14 dólares.

suicidio, dedujeron.

en tres semanas
había dos nuevos
inquilinos:
un ingeniero en informática
llamado Ross
y s esposa
Anatana
que estudiaba ballet.

parecía
otro par
prometedor.


aire y luz y tiempo y espacio

 

<<sabes, yo tenía una familia, un trabajo, algo
siempre estaba
en el medio
pero ahora
he vendido mi casa, he encontrado este
lugar, un estudio amplio, deberías ver el espacio y
la luz.
por primera vez en mi vida voy a tener el lugar
y el tiempo para
crear>>

no, nene, si vas a crear
vas a crear trabajando
16 horas al día en una mina de carbón
o
vas a crear en una habitación con tres chicos
mientras estás
desocupado,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo,
vas a crear ciego
mutilado
loco,
vas a crear con un gato trepado por tu
espalda mientras
la ciudad entera tiembla, con terremotos, bombardeos,
inundaciones y fuego.
nene, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada
excepto quizá una vida más larga para encontrar
nuevas excusas.


Cómo ser un gran escritor


tienes que joder con muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes.

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos.

sólo bebe más cerveza más y más cerveza.

y ve al hipódromo por lo menos una vez
a la semana

y gana
si es posible.

aprender a ganar es difícil
cualquier idiota puede ser un buen perdedor.

y no olvides tu Brahms
y tu Bach y tu
cerveza.

no te exijas.

duerme hasta el mediodía.

evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.

acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga mas de 50 dólares
(en 1977).

y si tienes la capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

quédate fuera de las iglesias y los bares y los museos
y como la araña sé
paciente
el tiempo es la cruz de todos
más
el exilio
la derrota
la traición

toda esa basura.

quédate con la cerveza.

la cerveza es continua sangre.

una amante continua.

agarra una buena maquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana

dale a esa cosa
dale duro

haz de eso un pelea de peso pesado

haz como el toro en la primera embestida

y recuerda a los perros viejos
que pelearon tan bien:

Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamrun.

si crees que no volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora
sin mujeres
sin comida
sin espereza
entonces no estás listos.

bebe más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay
está bien
igual.


conduciendo a través del infierno
la gente está exhausta, infeliz y frustrada. la gente es
amarga y vengativa, la gente está engañada y temerosa,
la gente es iracunda y mediocre
y yo conduzco entre ellos en la autopista y ellos
proyectan lo que les han dejando sí mismos
en su manera de conducir
algunos mas odiosos, algunos más disimulados
que otros
algunos no les gusta que los pasen, e intentan
evitar que otros lo hagan
– algunos intentan bloquear los cambios de carril
– algunos odian los coches más nuevos, más caros
– otros en esos coches odian los coches más viejos.

la autopista es un circo de emociones
pequeñas y baratas, es
la humanidad en movimiento, la mayoría
viniendo de un lugar que
odia
y yendo a otro lugar que odia todavía
más.
las autopistas nos enseñan en qué
nos hemos convertido y
muchos de los choques y muertes son la colisión
entre seres incompletos, entre vidas penosas
y dementes.
cuando conduzco por las autopistas veo el alma de
mi ciudad y es fea, fea, fea: los vivos han
estrangulado
su
corazón.


la cara de un candidato político
en un cartel callejero

 ahí está él
sin demasiadas resacas
sin demasiadas peleas con las mujeres

sin demasiadas ruedas pinchadas
nunca un pensamiento suicida

no más de tres dolores de muela
nunca le faltó comida
nunca en la cárcel
nunca enamorado

siete pares de zapatos

un hijo en la universidad

un coche nuevo

pólizas de seguros

un jardín muy verde

el cubo de basura con la tapa ajustada

será elegido.


lo que hay que saber
Van Gogh se cortó una oreja
y se la dio a una
puta
que la tiró
extremadamente
disgustada.

Van, las putas no quieren
orejas
quieren
dinero.

supongo que ésa es la razón
por la que fuiste un pintor
tan grande:
no entendías
muchas cosas
más.


¿de qué sirve un título?
no lo consiguen
los bellos mueren en llamas
píldoras suicidas, veneno para ratas, soga,
cualquier cosa…
se arrancan sus brazos,
se tiran desde las ventanas,
se sacan los ojos de las órbitas,
rechazan el amor
rechazan el odio
rechazan, rechazan.

no lo consiguen
los bellos no pueden resistir,
ellos son las mariposas
ellos son las palomas
ellos sin los gorriones,
no lo consiguen.

una llama alta y repentina
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
una llama, una buena llama
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
al sol.

los bellos son encontrados al filo de una habitación
hechos un ovillo entre arañas y agujas y silencio
y nunca podemos entender por qué
se fueron, eran tan
bellos.

no lo consiguen,
los bellos mueren jóvenes
y abandonan a los feos a su feas vidas.

adorables y brillantes: vida y suicidio y muerte

mientras los viejos juegan al ajedrez al sol
en la plaza.


cuando pienso en mí mismo muerto
pienso en automóviles en una
zona de aparcamiento

cuando pienso en mí mismo muerto
pienso en sartenes

cuando pienso en mí mismo muerto
pienso en alguien haciéndote el amor
cuando no estoy por ahí

cuando pienso en mí mismo muerto
pienso en toda la gente esperando morir

cuando pienso en mí mismo muerto
pienso que no seré capaz de beber agua nunca más

cuando pienso en mí mismo muerto
el aire s vuelve blanco

las cucarachas en mi cocina
tiemblan

y alguien tendrá que tirar
mis calzoncillos sucios
y los limpios.


MÍA
ella yace como unas bolas de patatas
puedo sentir la gran montaña vacía
de su cabeza.
Pero está viva. bosteza y
se rasca la nariz y
se tapa mejor.
Pronto le daré de buenas noches
y dormiremos.
Y lejos está Escocia
y bajo la tierra
andan los topos.
Escucho coches que arrancan en la noche
y a través del cielo una mano
blanca saluda:
buenas noches, querida, buenas noches.


ABRAZA LA OSCURIDAD

La confusión es el dios
la locura es el dios

la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.

La agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.

no olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes.

aquí en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo.

La gente que cree en la política
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas

no hay dios
no hay política
no hay paz
no hay amor
no hay control
no hay planes

mantente alejado de dios
permanece angustiado

deslízate.


Bibliografía

Bukowski, Charles. El Infierno es un lugar solitario. Editorial Txalaparta. Tafalla, España. 1997. 190 pág.

————. Escritos de un viejo indecente. Editorial Anagrama. Barcelona, España. 1978. 220 pág.

————. Factotum. Editorial Anagrama. Barcelona, España. 1989. 200 pág.

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