Cristo

Hay un aplauso que no termina aún
como esa reforma de ladrones
o el perdón del asesino

Y con su cruz al hombro
se parte en los brocales
toda vergüenza de sangre
la pausa de saberes
el resplandor

Quien no termina de morir
tampoco acaba con los espectáculos
se entrega a la fama como dolido
se rompe bifurca tuerce
para hacerse a sí mismo
en la continuidad del show
mantenerse en forma
para la siguiente puñalada
saborearse la sangre en el lienzo
ruinarse los espejos que lo hacen

Así el aplauso continua
en eterno y placentero
escarnio

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